13 abr. 2010

Apaguemos el Piloto Automático

Mis queridos amigos, ¡bienvenidos! Que bueno es encontrarnos nuevamente en este Planeta de Luz.

Espero que se encuentren bien, sin embargo, imagino que están todos pasando por momentos ajetreados, tal como yo.


El mundo gira y gira, y pareciera que lo hace cada día con mayor rapidez. Y no para, aunque muchas veces nos sintamos con ganas de ponerle pausa y bajarnos del mundo aunque sea por un rato.
La relatividad del tiempo es algo que cada día es más claro para mí, hay días eternos y hay días tan tan cortos. Sé que entienden a qué me refiero, todos hemos estado allí.

Las tareas del día, la casa, el trabajo, la familia, los amigos, los compromisos, y las cosas básicas, a veces nos hacen caer en una rutina que nos pone en piloto automático, y todo parece empeorar aún más cuando algo dentro de la rutina sale mal, algo cambia. Entonces nos sentimos perdidos y desorientados, el tiempo no alcanza para nada y no sabemos qué hacer.

Sin embargo esos “cambios” en la rutina, muchas veces pueden ser justo lo que necesitamos. Tal vez como una forma de salir del “piloto automático” y abrir los ojos, sentir otra vez y mirar hacia donde va nuestra vida. No es una buena señal sentirnos “perdidos” sin el piloto automático. Somos aventureros, somos almas viajeras, lo nuestro es el cambio y el romper con la rutina, entonces miremos dentro de lo profundo, guardemos silencio y momento y dejemos salir otra vez la voz de ésta alma aventurera, entreguémosle nuevamente el timón de nuestra vida, apagando el piloto automático, ¿no se dan cuenta que es por eso que a veces nos queremos bajar del mundo? Porque en piloto automático todo es monotonía, la cual nos cansa y nos ciega, ya no vemos nada en realidad, nada es nuevo, nada es interesante, entonces nos cansamos y queremos desconectarnos del mundo.

En cambio el aventurero no se cansa, el aventurero se alimenta de todo a su alrededor, respira la energía del aire y se enriquece. Hay mucha riqueza a todo nuestro alrededor, hay muchos colores, hay muchos lugares, hay muchas personas, muchas bendiciones y por sobre todo mucho amor. Cuando vemos esto, todos los cambios, los “problemas” y los desafíos se tornan más manejables, más simples, más divertidos y volvemos a disfrutar del camino que hemos elegido, pues al sacarnos las vendas somos capaces de reconocer nuestra creación.

¡Vamos, volvamos a sentir, apaguemos el piloto automático!

28 mar. 2010

El Terremoto que estremeció nuestros Corazones.

Queridos amigos, bienvenidos nuevamente al Planeta Luz. Traigo conmigo un tema interesante para discutir, pues no puedo dejar de compartir con ustedes mi experiencia respecto al Terremoto que azotó mi país, Chile, el pasado mes de Febrero.


El reciente gran terremoto que golpeó a Chile el 27 de Febrero no solo derrumbó ciudades, muros y casas, también estremeció nuestros corazones. Las imágenes de destrucción, temor, profunda desolación e impotencia estaban en todas partes, incluso en aquellos lugares donde no se registró daño físico ni estructural.

El terremoto estremeció nuestras almas y corazones. Cuando digo esto, me refiero a que de pronto las personas se sintieron desvalidas, pequeñas, aterrorizadas, llenas de temor por sus vidas, las vidas de sus seres queridos, temor de perder todo lo que con tanto trabajo obtuvieron, sus hogares, y todo aquello que les era importante. Algunos recordaron relaciones y amistades que tenían abandonadas u olvidadas, otros experimentaron remordimientos y se dieron cuenta de que no estaban listos para partir aún. Pero el terremoto también hizo que vecinos que jamás habían intercambiado una sola palabra; se saludaran, se ayudaran y apoyaran. Nos recordó que todos somos seres humanos, que no somos tan distintos después de todo, que todos compartimos la misma tierra y que vivimos todos en el mismo planeta. Lo que sucedió en Haití ya no parecía tan lejano.

No pasaron muchas horas antes de que lo único que parecía ser importante era estar vivo y bien, poder amar y ser amado. Las cosas materiales perdieron su valor y ahora, lo importante era sentirnos llenos de gratitud por estar vivos.

Fui afortunada al poder participar en un magnifico evento, una Teletón para ir en ayuda de quienes más sufrieron tras el terremoto. Y puedo decirles abiertamente, que vi a muchos “ángeles” en acción ese día. Todo el país se unió por más de 24 horas, reuniendo todos sus esfuerzos para dar tanto como fuera posible dar; dinero, alimentos, vestimentas, pero muchos otros simplemente partieron hacia las zonas más afectadas para acompañar a las personas, extenderles una mano y también un hombro de ser necesario. Seguro que todos estamos de acuerdo en que sería genial si no tuviéramos que pasar por este tipo de cosas para que la gente sea más amable entre sí, pero imagino que la mayoría de las personas aún se aferra al drama de la vida, el cual -nos guste o no- a veces prueba ser necesario para ocasionar un cambio mayor.

Ha pasado un mes desde el gran terremoto, y aunque en las calles de las grandes ciudades, como Santiago, se muestren como si nada hubiera pasado, existe aún mucha gente que necesita ayuda. El país se vuelve a hacer consciente tras cada nueva replica -pues sigue temblando-, y esto nos recuerda que no debemos olvidar lo sucedido, no si queremos avanzar como humanidad.

Personalmente, tras este terremoto he comenzado a revisar qué se rompió dentro de mi, cuales son los muros que cayeron para darme la oportunidad de construir algo nuevo. A todos ustedes, residentes del planeta Tierra, les invito a hacer este ejercicio, tal vez no vivan ni cerca de Chile, pero oigan; ¡la Tierra sigue temblando!

¡Hasta la próxima!

25 feb. 2010

El poder del Perdón

¡Saludos mis queridos amigos y bienvenidos otra vez al Planeta Luz!

En ésta ocasión les propongo que hablemos del perdón, el perdón mis amigos, como antes otros lo han dicho, es Divino, pero ¡vaya cómo cuesta! ¿o no?.

Todos nos hemos visto frente a situaciones donde hemos sido afectados por el acto de otros, cualquiera que éste sea, y a todos nos ha tocado recibir las disculpas y solicitud de perdón por parte de quien nos ha ocasionado el daño. Pero seguramente también nos hemos encontrado al otro lado de la vereda, donde somos nosotros quienes hemos hecho algún daño y solicitamos el perdón.



Qué noble es el acto de pedir perdón y reconocer nuestros errores, hacernos humildes frente a otro y solicitar su compasión. Pues quien pide perdón de corazón no se justifica, quien realmente pide perdón no pide compresión, sino compasión, asumiendo que sus acciones han causado un efecto no deseado, y tal vez, dañado a un ser querido.

El pedir, y otorgar perdón, nos libera, nos quita un peso de encima, nos alivia, nos enseña una lección, nos aleja lentamente del dolor, nos conecta con la compasión, la empatía y también con nuestra humildad, pues para pedir perdón y perdonar debemos ser conscientes de que todos necesitamos el perdón y también de que todos somos merecedores de una segunda oportunidad.

Perdonar, como acto de liberación, es “dejar ir”, “soltar”, aquella ofensa o daño, entregarla al olvido y hacerla parte del pasado, tal vez es por esto que nos cuesta perdonar, porque nos cuesta olvidar, nos cuesta “soltar”, pero, ¿queremos realmente en nuestro equipaje emocional y de vida tal rencor?, ¿queremos en verdad llevarlo a cuestas y hacerlo parte de nuestra vida diaria?

Pensando en el perdón, quise conocer más y aprendí lo siguiente; Perdón se compone de dos palabras en latín:

Per” (por, pasar, resalta intensidad) y “don“ proveniente de “donāre” (donar, dar, don, regalo)

En su mismísima etimología el perdón se declara como el un ‘don‘, como una entrega, un regalo voluntariamente otorgado. Por don o gracia damos el perdón a otros, el cual a su vez nos libera a nosotros. ¡Cuán noble es el perdón y cuán amplia es su acción! Si pudiera definirlo como algo físico, pensaría en un bálsamo suave y refrescante que calma y suaviza tanto a quien lo pide cómo a quien lo otorga.

De corazón deseo que podamos siempre ser capaces de pedir perdón y al mismo tiempo podamos dar el perdón a quien nos lo solicita, haciendo nuestro equipaje más liviano, liberando lo que pesa, y manteniendo con nosotros sólo aquello que nos ilumina y nos eleva.

¡Un fuerte abrazo!

13 ene. 2010

¿Solo o A Solas?

Saludos mis queridos amigos, bienvenidos una vez mas al Planeta Luz!

En el hemisferio sur estamos en época de vacaciones, de tiempo libre, playas, sol, de diversión para liberar tensiones acumuladas ya sea por el trabajo o el estudio, y muchos se preguntan qué hacer durante este tiempo.


Seguramente todos tienen una larga lista de cosas pendientes, todo aquello que han deseado hacer pero no han tenido el tiempo, sin embargo, imagino que muy pocos agregan a su lista: "Pasar algo de Tiempo Solo/a", y es que la soledad no es vista con muy buenos ojos, para muchos es razón de temer y huir, no obstante la soledad puede ser muy beneficiosa si la tomamos con moderación.

Pasar una razonable cantidad de tiempo a solas, ya sea para pensar, aclarar la mente, disfrutar de un lindo día al aire libre con calma, alejarnos del ruido y las influencias de otros, o para no hacer nada, solo ser y disfrutar de eso, es algo que todos deberíamos ser capaces de hacer. Estar con nosotros mismos no es realmente estar solos, pues puedes estar entre miles y aún sentirte solo. Tomar un tiempo a solas beneficia nuestra comunicación interna, nuestra capacidad de escucharnos a nosotros mismos, a nuestros sentimientos, nuestro corazón y también a nuestro cuerpo, todos los cuales están siempre enviándonos señales, las cuales difícilmente escuchamos por estar siempre distraídos con algo más.

El tiempo a solas puede otorgarnos momentos maravillosos, momentos de claridad, de genialidad, respuestas a preguntas que se nos quedaron en el aire, y últimamente la satisfacción de saber que somos capaces de generar un dialogo interno y estar con nosotros mismos sin desesperar. Alguien sabio dijo "La única persona que se queda contigo para toda la vida eres tu mismo", por lo tanto ésta debería ser la relación mejor mantenida que podamos tener.

Cuando hablamos de la Soledad, al igual que muchas otras cosas en este mundo, la reacción se deberá netamente a un tema de conceptos. ¿Qué significa para ti estar solo?, ¿es acaso lo mismo que estar a solas?. Personalmente creo que nunca estamos 'solos', ya sea que lo notemos o no, que lo veamos (o queramos verlo) o no, siempre hay alguien dispuesto a escucharnos, a acompañarnos.

Podemos sentirnos solos por diversos factores, situaciones y podemos percibirlo como algo negativo, pero 'solos' no estamos nunca. Sin embargo 'a solas', desde mi punto de vista, es más una elección, es decidir estar a solas o pasar tiempo a solas, por el motivo que sea, y podemos percibirlo de forma positiva, como el deseo de estar con uno mismo y ser capaz de valorarlo.

Les invito a considerar La Soledad por un momento, a fin de identificar qué definición le hemos dado en nuestra vida y hacer una revisión de los conceptos que asociamos a ella, pues éstos pueden ser "positivos" o "negativos."

Finalmente, no olvidemos que nada es realmente "positivo" o "negativo", todo ES, y somos nosotros quienes estamos acostumbrados a catalogar todo lo que se nos presenta, a ponerle etiquetas y a juzgar. Tal vez podríamos experimentar aceptar que todo se encuentra en estado puro y neutral, tratar las cosas como tal, como materia prima y moldearla con nuestras mejores intenciones, a ver qué somos capaces de crear.

Un abrazo grande para todos, será hasta la próxima.

4 ene. 2010

¡Luz, Cámara y Acción!

Estimados amigos, ¡bienvenidos nuevamente al planeta luz!

Espero que todos hayan tenido una linda celebración para darle la más cordial de las bienvenidas al nuevo año que comienza.


Con cada año nuevo regeneramos expectativas, mejores visiones de la vida y de nosotros mismos. Queremos empezar bien y por lo tanto los primeros días nos esforzamos por ser “mejores”, con la esperanza de mantener nuestra renovada actitud durante el resto del año.

Pero muchas veces nuestros esfuerzos de ven truncados, pasado el tiempo nos olvidamos de nuestras resoluciones de año nuevo, y nos dejamos caer en la misma rutina de siempre, aquella que nos prometemos modificar, aquella que sentimos no es el reflejo del camino que queremos seguir, y que definitivamente no nos lleva a crear la vida que queremos crear.

¿En qué momento dejamos ir esta visión feliz de nosotros mismos?, ¿qué nos hace olvidar las resoluciones?, ¿podemos evitarlo?

Si somos capaces de encontrar la respuesta de la primera y segunda pregunta, entonces tenemos la mitad del camino recorrida. Es importante identificar la fuente de toda acción que genere una reacción en nosotros. Cada uno de nosotros es dueño, responsable y señor de si mismo, y por lo tanto el único director de la vida de cada uno. El director que es capaz de cambiar el guión a su deseo y antojo, aquel que juega en busca de personajes para crear las situaciones que visualiza en su mente, y dar luz así a su obra maestra.

Así como el director de una película, somos capaces de modificar todo aquello que queramos o necesitemos cambiar. No podemos cambiar a los demás, pues cada quien es dueño de si mismo, pero podemos cambiar actitudes en nosotros, lo cual entonces ha de cambiar la interacción generada con los otros, dando como resultado una nueva forma de relacionarnos, y así entonces, cambiamos la relación con el resto de las personas, sin intentar cambiarlos a ellos.

Si no nos gusta el guión, cambiémoslo, démosle otro sentido, cambiemos los actores si es necesario, pero recuerda que ni los astros ni tu pasado dirigen tu vida, ese trabajo es solo tuyo y por lo tanto tu voluntad es la que prevalece.

Entonces, ¿listos?, ¡luz, cámara y acción!