2 nov. 2012

Emociones que son razones

Hoy mientras me quejaba de un resfrío del cual aún no he logrado deshacerme completamente, hice una pausa para preguntarme si tal vez había alguna razón emocional que estuviera causando el resfrío mismo o atrasando su desaparición. Mientras pensaba en la pregunta tuve un sentimiento como de haber encontrado la raíz del problema.


En cuanto pude, me aseguré de ir a un lugar tranquilo donde pudiera estar sola sin interrupciones, me senté cómoda e hice la pregunta nuevamente: "¿Por qué me siento así? ¿Por qué estoy haciendo esto?", casi de forma inmediata lagrimas empezaron a caer de mis ojos y la respuesta fue "Porque tengo miedo", y comencé una "auto-entrevista" donde intenté comprender mis sentimientos. Me di cuenta que llevo un tiempo acarreando un sentimiento como de estar atascada, que hace días que no disfruto los alimentos que como, días en que he vivido casi de forma inconsciente sin permitirme estar consiente y presente en el momento actual, al punto que me costó creer que hoy es un Jueves, pues mi ultimo recuerdo fue que era Lunes...

¿Cómo es posible que lleve días así? Y aun así es muy posible, son tantas las veces que nos perdemos en la rutina y vivimos sin vivir realmente, totalmente inconscientes cualquiera sea la razón. Y en mi caso la razón es Miedo. Se me vinieron tantas cosas a la cabeza cuando la respuesta "miedo" apareció. Mientras más buscaba las razones del miedo a fin de comprender lo que me esta sucediendo encontré varias respuestas, al analizarlas noté como actualmente muchas personas se sienten de la misma manera.

Aquí en EE.UU. habrá elecciones presidenciales la próxima semana y la gente está ansiosa y temerosa de cómo cambiarán las cosas si cambien y el impacto en sus vidas. Al mismo tiempo hay un montón de gente que piensa que el mundo se acaba el Diciembre de este año...así el miedo está presente en todas partes...a nuestro alrededor. Es posible que más allá de razones personales, me esté conectando con el sentimiento predominante a mi alrededor, no sería la primera vez que algo así me sucede y en realidad a todos quienes somos sensibles nos sucede constantemente.

A medida que las respuestas fluían en varios niveles, (mentales, emocionales, sentimentales) me di cuenta que, como siempre, yo elijo mi realidad, yo elijo cómo reaccionar, cómo pensar, cómo sentir, y que puedo seguir "atascada" en temores válidos o no, o puedo liberarme de tales ataduras y vivir el momento presente, vivir HOY con la esperanza de construir un mejor mañana.

Sin demora comencé a sentirme mucho mejor, cómo si volviera a sentir el aire fluir a través de mis pulmones, la vida fluir a través de mi cuerpo y mi alma, todos síntomas de elegir la Vida de forma consiente.

Hoy aprendí que no está demás revisar conmigo misma cada de vez en cuando, sino cada mañana, cómo me siento REALMENTE, y reafirmar mis elecciones de una vida libre y consiente a diario.

Les invito en este momento a tomarse unos minutos en tranquilidad y preguntarse a sí mismos, por ejemplo; "¿Cómo estás?, ¿Eres Feliz?, ¿Está todo bien en verdad?"

Si las respuestas son positivas: estás ya haciendo un buen trabajo, ¡sigue así!

Si las respuestas parecen ser negativas, no te preocupes, continua con las preguntas hasta que encuentres las respuestas y no te dejes vencer, todo lo que necesitas esta dentro de ti, confía y se bueno(a) contigo mismo(a).

Como siempre, les envío un abrazo energético lleno de bendiciones y les deseo mucha luz en vuestro camino.

Babs

4 may. 2012

Se trata de decisiones..

Una amiga vino a hablarme hoy y me contó que no estaba muy bien, me dijo que cuando mira a su alrededor sólo ve personas que parecen ser buenas en lo que hacen, personas inteligentes y que se encuentran en una situación cómoda, mientras por otra parte ella se siente tan insegura que desearía ser como cualquier otra persona. Ser cualquiera excepto ella misma.


Esto la hace sentir impotente frente a los retos que enfrenta y completamente sola, rodeada de incertidumbre. Nuestra conversación me hizo pensar en todos aquellos momentos donde frente a un reto me he preguntado si realmente tengo lo que se necesita. El miedo se hace presente rápidamente susurrando “tal vez no eres capaz..“ y ese escalofrío repentino me sacude, pero antes de que me afecte más, esa parte práctica de mi mente me pregunta “bueno, ¿entonces qué vas a hacer?” y sin importar el tipo de situación o donde sea que te encuentres en la vida, me parece que la respuesta a la pregunta suele ser siempre la misma y tienes dos opciones:

Opción 1: Ríndete, hay una gran probabilidad de que no lo logres, no tienes idea en lo que te estas metiendo, de seguro sólo hará las cosas peor, requiere demasiado esfuerzo, no tienes lo que se necesita, etc.

Opción 2: Solo hazlo, ¿qué es lo peor que puede pasar?, nunca sabrás si no lo intentas, es mejor intentar y fallar o lograrlo más allá de tus expectativas, puede ser divertido, hay una gran probabilidad de que aprendas mucho, jamás te preguntarás que habría pasado si lo hubieras intentado.

Al pensar en eso me di cuenta que yo siempre tomo la segunda opción, y al considerarlo, el 99,9% del tiempo fue lo mejor que pude haber hecho, gracias a eso se me presentaron muchas oportunidades que nunca hubiera tenido si hubiera decidido rendirme antes de intentar.

Compartí estas experiencias con mi amiga, quien se alegró al saber que no es la única persona en el mundo que se siente así, y ambas estuvimos de acuerdo en que son todos y cada uno de los momentos como este los que nos definen y definen la dirección que toman nuestras vidas.

En vez de mantenerse estático en un estado de incertidumbre, cuando la pregunta “¿entonces qué vas a hacer?” aparece, la elección es completamente tuya, tu y sólo tú eres responsable por tu decisión y todo lo que ésta implica. Si eres capaz de lidiar con esa idea y eres conciente de su significado; estás listo(a) para tomar tu propia decisión y avanzar si mirar atrás.

Debes saber que la segunda opción, en la mayoría de los casos, significa que aparecerán retos en el camino, tal vez haya momentos en que dudes de ti mismo(a) y la misma pregunta aparezca una y otra vez, debes entonces una vez más confirmar tu decisión, o  por supuesto; cambiar de parecer. Si decides mantenerte firme en tu decisión, los retos y dificultades serán menos y menos a medida que avanzas hacia nuevas formas de experimentarte a ti mismo(a) y a tu propia vida.

No hay buenas o malas decisiones, hay decisiones que crean un resultado y depende de nosotros usarlo a nuestro favor o en nuestra contra. Te animo a que encuentres tu fortaleza y confíes en ti mismo(a). Como le dije a mi amiga: la única diferencia entre todos nosotros se encuentra en la confianza y en las decisiones que tomamos. Algunos se rinden y sus vidas toman una dirección, otros deciden hacer y sus vidas toman otra dirección.

Como casi todo en esta vida…la decisión sigue siendo solo tuya.

Les envío mucha luz y amor en cualquiera de las decisiones que elijan tomar.